¿Por qué soñamos? La ciencia detrás del sueño REM
Todos soñamos, incluso quienes juran no hacerlo nunca. En promedio pasamos unas dos horas por noche soñando, repartidas en aproximadamente cuatro a seis periodos de sueño. Sin embargo, pese a su universalidad, la simple pregunta "¿por qué?" aún no tiene una respuesta zanjada. Lo que la ciencia sí ha cartografiado en detalle es la fase del sueño en que más se sueña, y un puñado de teorías convincentes sobre para qué sirve.
El sueño REM: la fase de los sueños
Tu noche avanza en ciclos de unos 90 minutos, alternando entre sueño no-REM y sueño REM (movimiento ocular rápido). El REM es la fase donde ocurren los sueños más vívidos, narrativos y emocionales. Durante él sucede algo llamativo: tu cerebro se vuelve intensamente activo —en algunas regiones, más que despierto— mientras tu cuerpo queda en una parálisis casi total (una salvaguarda llamada atonía REM que impide que actúes tus sueños).
Las imágenes cerebrales muestran que los centros emocionales y visuales se encienden durante el REM, mientras la corteza prefrontal —sede de la lógica y el autocontrol— se aquieta. Ese solo hecho explica mucho de los sueños: por qué son tan cargados de emoción, tan ricos en imágenes y tan dispuestos a aceptar sucesos extraños sin cuestionarlos.
Las principales teorías
Los investigadores no concuerdan del todo sobre el propósito de soñar, pero unas pocas teorías pesan más:
- Consolidación de la memoria. El sueño, y el REM en particular, ayuda al cerebro a clasificar, almacenar e integrar las experiencias del día, llevando los recuerdos importantes al almacén de largo plazo y podando el resto. Los sueños podrían ser un subproducto, o una parte activa, de ese archivado.
- Procesamiento emocional. Una visión destacada sostiene que el sueño REM actúa como terapia nocturna: nos permite reprocesar experiencias emocionales en un entorno químico de bajo estrés, limando el filo de los sentimientos difíciles. Por eso el mal dormir y el malestar emocional se alimentan mutuamente.
- Simulación de amenazas. La "teoría de la simulación de amenazas" propone que los sueños —sobre todo los ansiosos, de persecución y peligro— son una especie de ensayo evolutivo que nos permite practicar respuestas a amenazas en la seguridad del sueño.
- Activación-síntesis. Un modelo más antiguo e influyente sugiere que los sueños empiezan como disparos neuronales aleatorios en el tronco encefálico, que el cerebro superior teje luego en una historia. En esta visión, el significado que hallamos es en parte el esfuerzo de la mente por dar sentido al ruido.
Entonces, ¿significan algo los sueños?
Aquí está el punto medio honesto. La maquinaria bruta de soñar puede ser en parte mantenimiento biológico, pero el contenido que tu cerebro busca no es aleatorio. Proviene de tus recuerdos, tus preocupaciones, tu vida emocional. Por eso reflexionar sobre un sueño puede ser genuinamente útil: no porque prediga el futuro, sino porque te muestra, en forma simbólica y vívida, en qué ha estado trabajando tu mente mientras dormías.
¿Tienes curiosidad por lo que podrían señalar tus sueños? Explora el diccionario de sueños, o prueba el Decodificador de Sueños interactivo para combinar un símbolo con la emoción que sentiste.